San Sebastián de Colisa


Con motivo de las epidemias de peste que asolaron la Villa de Balmaseda en el siglo XVI, se comenzaron a hacer peregrinaciones a la ermita de San Fabián y San Sebastián de Colisa.    Años más tarde era todo el vecindario de la Villa los que subieron en peregrinación, llegando incluso a bajar a los santos de la ermita hasta Balmaseda y volverlos a subir hasta la ermita en dos ocasiones en el mismo año.
Al no surtir efecto en sus rogativas, manteniéndose las epidemias de peste durante todo el siglo XVI, en el año 1585 se unió a la devoción de los dos santos la de San Roque, noble francés del siglo XIV que donó todos sus bienes a los necesitados, peregrinando por Italia atendiendo a los apestados, muriendo más tarde víctima de la peste.    Al poco tiempo de su colocación en la ermita obtuvo una gran devoción entre los balmasedanos, lo que motivó que se modificara el retablo para colocar las tres imágenes.

La ermita a comienzos del siglo XX

La Corporación municipal de Balmaseda votó en Concejo el 12 de agosto de 1588 “guardar su fiesta y la de la degollación de San Juan Bautista con procesiones en ellas”.    Por lo tanto, en un principio, las procesiones a la ermita se celebraban el día de San Roque (16 de agosto), como queda constancia en comunicados de los siglos XVII y XVIII.    En el año 1740 se comenzó a construir una plaza de toros en Pandozales para correr los toros a la bajada de la peregrinación al monte Colisa, donde actuaba un tamborilero para animar la fiesta.    Así continuó celebrándose la romería al Monte Colisa hasta 1790, año en que el obispo de la diócesis prohibió los bailes, tanto en el Campo del Frontón como en el Monte Colisa, reanudándose a comienzos del siglo XIX.

Romería en 1914

En el año 1885, se celebró la fiesta de la inauguración de las obras efectuadas en la ermita, con la reparación de la espadaña y colocación de una campana, además de repara el coro, púlpito y retablo.    Por estas fechas se comenzó a celebrar la fiesta el segundo día de Páscua de Pentecostés, fecha que se mantuvo hasta el año 1980, cuando la corporación municipal decidió pasarla al sábado anterior, por no poder ser el lunes festivo al disponer de una sóla fiesta local, que era el día de San Severino, patrón de Balmaseda.
Las primeras nocicias de la ermita datan de mediados del siglo XV.    Ha sido considerada como una de las pocas construcciones románicas de Bizkaia y se supone que su contrucción es de mediados del siglo XIII, dentro del movimiento cisterciense.

Balmasedanos en la puerta de la ermita. 1923

Balmasedanos en la puerta de la ermita. 1923

Es un edificio de planta rectángular de 20 por 8 metros, aproximadamente, con dos portadas originales, siendo la principal de medio punto de doble arquivolta con guardapolvo exterior que cae a unas pequeñas mensulitas poligonales decoradas por cabezas y la otra lateral es apuntada de doble arquivolta de baquetones con guardapolvo volado sobre mensulitas, que están muy deterioradas por estar expuestas durante años a las inclemencias del tiempo.    Durante la Guerra Civil la ermita quedó prácticamente destruida por los bombardeos y luchas que se desarrollaron a su alrededor, con la excavación de trincheras en el Monte Terreros.    En el año 1985 se hicieron importantes reformas, colocando un nuevo techado, rejuntando y picado de toda la piedra dando después una capa impermeabilizadora, construyendo dos nuevos pórticos de protección para los dos accesos a la ermita y se construyó un nuevo edificio en la Campa de la Nevera como refugio de montañeros.    Durante siglos ha sido el Consistorio balmasedano quien se ha hecho cargo de los arreglos y reformas.
Pertenece al cordal de la Sierra de Ordunte que separa los valles de Karrantza y Mena con una altitud de 874 metros.

Los montañeros mantienen desde hace años la tradición de subir a la ermita de San Roque y San Sebastián en ambas celebraciones, el 16 de agosto para San Roque y el 20 de enero por San Sebatián, celebrando una misa en su honor.

La ermita destruída durante la Guerra Civil.

La ermita destruída durante la Guerra Civil.

La ermita destruída durante la Guerra Civil

La ermita destruída durante la Guerra Civil

Balmasedanos de romería. Años 50

Balmasedanos de romería. Años 50

Balmasedanos de romería. Años 40

Balmasedanos de romería. Años 40

En la literatura popular encontramos el siguiente poema dedicado al monte Kolitza y a la romería que en él se celebra:

Neure Kolitza mendi maite
de nuevo en ti la ermita resurge ya;
la que de Balmaseda fuiste faro sin mar
la que nacer me viste, la que reir, llorar.

Hoy te siento dentro de mí,
brilla mi pecho de amor feliz
neure maite Kolitza mendia.

Do en Kolitza oigas sonar
el txistu y tamboril redoblar,
puedes estar seguro que allí
no faltarán cien locos de atar
pues los balmasedanos al son
txakoli gorri beber harán
y enamorados se jurarán
¡ gran moskorra atrapar !.

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Romería. Años 40

Romería. Años 40

Romería. Años 40

Romería. Años 40

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BIBLIOGRAFÍA, FOTOS Y VÍDEO:
Tradiciones y costumbres de Balmaseda, de Txomin Etxebarria Mirones.
Retratos de Balmaseda. Recopilados por Santi Díez.
Revista FotoSkylight 2010.
Asociación Ascuvi.  IRM Channel 2012.

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