Archivo mensual: abril 2013

Cuando no había lavadoras

No hace tanto tiempo

Lavadora años 60

Lavadora años 60

Hoy en día vivimos rodeados de todo tipo de electrodoméstico en nuestras casas que nos sirven de entretenimiento, como la televisión y otros nos ayudan a realizar las tareas domésticas, haciendo que sean más llevaderas, realizando estas máquinas el trabajo más duro.    En cualquier cocina se pueden ver un gran número de aparatos eléctricos como hornos, microondas, cocinas de butano, de gas o eleéctricas, frigoríficos, batidoras, y un sinfín de utensilios.    Uno de los electródomésticos que supuso un avance importante en la simplificación de las tareas del hogar fue la lavadora.

En la década de los 60 del siglo XX comenzaron a entrar en los hogares estos aparatos, dependiendo siempre del poder adquisitivo de cada familia, comprándolos en su mayor parte a plazos.    Hasta finales de los años 50 todas esas tareas eran realizadas a mano por las mujeres, dedicándose a estos quehaceres la mayor parte del día, mientras los hombres trabajaban en los diversos talleres durante toda la jornada, no sólo las horas estipuladas, porque después de salir de trabajar se “metían horas” o se iba a “meterlas” a otros talleres.    Las jornadas de 12 horas eran habituales.    Era una època floreciente para el sector mueblista de Balmaseda y el trabajo abundaba aunque los sueldos eran muy bajos.    También funcionaban los Talleres de La Robla, El Cocherón, Boinas, Fabio Murga y Plomos, que absorvían toda la mano de obra.

Balmasedanas lavando en El Arroyo

Balmasedanas lavando en El Arroyo

 

Ni lavadoras, ni agua

Hay que tener en cuenta que no era sólo problema de no tener lavadoras, sino que tampoco se tenía agua corriente en las casas y la electricidad era insegura, porque se producían continuos cortes.    Durante los años 50 eran muchas las viviendas de Balmaseda que no tenían agua corriente.

Tabla de lavar

Tabla de lavar

La jornada en las viviendas comenzaba por hacer fuego para cocinar y calentar la casa, después atender a los hijos y enviarlos a la escuela para dedicarese a hacer la comida.    Mientras se hacía el sustento diario era el momento de las tareas de limpieza.    Entonces había que ir a por agua a las numerosas fuentes que había en la villa, muchas de ellas todavía existen, y se lavaba la ropa, generalmente en la fregadera con una tabla de madera con surcos longitudinales redondeados, era la tabla de lavar la ropa.

Las mujeres lavaban la ropa en los ríos porque en las casas no había agua corriente. la ropa sucia se llevaba en unos barreños de estaño. También llevaban la tabla de madera para lavar la ropa que en algunos lugares se llama losa.   El jabón con el que lavaban estaba hecho con sosa y la grasa que sobraba de la matanza del cerdo.   Era un trabajo pesado y duro sobre todo en el invierno, ya que la temperatura era muy baja y el agua estaba helada.   En Balmaseda se lavaba principalmente en los arroyos, porque según algunas mujeres, el agua del río Cadagua era muy “dura”.    Había lavaderos en las zonas de lastra, en el Arroyo, en “el río chiquito” (este lugar está situado frente al tanatorio, antes de soterrar el arroyo) y, sobre todo, en Las Laceras, junto a la actual residencia.

Lavandera camino del río

Lavandera camino del río

Aparte de lavar la ropa de casa, algunas mujeres lavaban la ropa de otras familias con más recursos económicos que las pagaban por realizar esa labor, tanto en el río como en sus casas.    Algunas casas tenían sus propios lavaderos cerca de la cocina, pero el agua había que traerla de las fuentes o del río.

Lanestosa

Lanestosa

 

“Hacer la colada”

Lavando en el río

Lavando en el río

La labor más dura era “hacer la colada”.    Era un trabajo que realizaban las mujeres mayores de la casa con sus hijas, y no era precisamente el lavar la ropa, sino blanquearla utilizando la ceniza del hogar.    La labor de colar se hacía en casa, donde a veces había un cuarto solo para hacer la colada.   Ésta se hacía una vez al mes, o incluso cada dos o tres meses, aunque en verano se hacía más a menudo.   Para hacer la colada se necesitaban varios objetos: un caldero para hervir el agua, un cocio que estaba hecho de barro, un paño de algodón o lienzo (cernadero), ceniza fina principalmente de carrasca y losas de madera con las que se realizaba el aclarado.    Lo primero que había que hacer era poner la ropa a remojo para después meterla formando capas y lo más extendida posible en el cocio.   El cocio se tapaba con el paño de algodón o cernadero, que se sujetaba bien a la parte de arriba con una cuerda o cordón.   A continuación se echaba la ceniza por encima del cernadero.    Mientra tanto, se había puesto a hervir agua y cuando llegaba a hervir, se echaba encima de la ceniza con un cazo. El agua se filtraba por la ceniza y el cernadero pasando al cocio, empapando las capas de ropa.    El agua que se filtraba por la ceniza de carrasca tenía un efecto de lejía que era el que conseguía limpiar y blanquear las prendas.

La colada duraba varias horas, en función de la cantidad de ropa y de lo sucia que estuviera.    Una vez que se había terminado de colar, las prendas se aclaraban en pozos, en el río, en acequias, en los lavaderos públicos etc. extendiéndola sobre los prados y dejándolas secar al sol antes de aclararlas.

Lavaderos públicos y privados

Lavadero de Pobeña

Lavadero de Pobeña

En Balmaseda no había muchos lavaderos públicos y las mujeres iban a lavar y “hacer la colada” a los ríos y arroyos de la villa.    El lavadero es una especie de balsa que está dividida en pozas, en una de ellas se frotaba la ropa con jabón, y en la otra era donde la aclaraban.    Alrededor de las pozas hay un espacio con inclinación que contiene dibujos, ondulaciones, etc. y que facilitan el frote de la ropa.   En los lavaderos más antiguos, las mujeres lavaban de rodillas ya que no había espacio para estar de pie, en los que se hicieron posteriormente se construyeron de forma que se pudiese lavar de pie, sólo unos pocos conservan las dos formas.    Cuando las mujeres iban a lavar, por lo general, lo hacían en grupo así que la primera que llegaba era la que mejor sitio cogía.

Lavadero particular. Sopuerta

Lavadero particular. Sopuerta

Lavadero del Palacio Horcasitas

Lavadero del Palacio Horcasitas

Lavadero público de Pobeña

Lavadero público de Pobeña

 

Otros trabajos

Además de su dedicación a la casa y la familia algunas mujeres trabajaban también en las fábricas y los talleres de la zona, principalmente en Plomos, Boinas La Encartada y en los talleres de muebles, barnizando “a muñeca”.    Los salarios era muy excasos por lo que todos los miembros de la familia tenían que aportar ingresos para poder subsistir, incluso los chicos más jóvenes, que a los 14 ó 15 años dejaban los estudios y comenzaban a trabajar.

A partir de los años 70 en todos los hogares de la villa había agua corriente y electrodomésticos, el nivel de vida subió considerablemente y el aperturismo político, debido al final del franquismo, permitió a la mujer acceder a los estudios superiores y al mercado de trabajo, que antes estaban reservados, exclusivamente, a unas pocas familias.    Se produjo entonces la primera crisis laboral que llevó a muchos trabajadores al paro, motivada por varios factores.    Uno de ellos, el incremento del precio de la gasolina tras “la guerra de los seis días” en Oriente Medio.    El otro factor fue el incremento de la población activa, que prácticamente se duplicó al acceder la mujer al mercado de trabajo, ocupando el sector servicios, enfermería, secretariado, administrativas, abogacía, principalmente.

Dedicatoria

Este artículo está dedicado a todas las mujeres mayores de 60 años que vivieron este tiempo, trabajando muy duro para sacar a sus familias adelante con enorme esfuerzo y dedicación.

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INFORMACIÓN

La información ha sido facilitada por varias personas mayores de Balmaseda, complementada con información extraída de la web en las siguiente páginas:

wikis.educared.org
viviendorios.blogspot.com
www.asturias.es
quintes.blogspot.com.es
www.juanfranciscocaro.es

elblogdellingua1.blogspot.com.es
www.santelmomuseoa.com

… y otras que por olvido no tenemos referencia.     Si por cualquier causa alguna de las fotos ilustrativas del presente artículo tuviera algún tipo de copyright, nos lo comunican y tomaremos las medidas oportunas.    Muchas gracias a todos.

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Los otros protagonistas del Vía Crucis Viviente de Balmaseda

En la representación de la muerte y pasión de Jesucristo, el Vía Crucis Viviente de Balmaseda, participan numerosos balmasedanos que dan vida a Jesús, Magdalena, Virgen María, apóstoles, Poncio Pilato, los ladrones Dimas y Gestas, Caifás, Anás, Ananías y un gran número de personajes secundarios que representan al pueblo judío.

Es a estos personajes que no tienen un papel principal a quien dedicamos este reportaje fotográfico, como homenaje a su participación y compromiso con esta tradición.    Desde que en el año 1935, el pintor balmasedano Nicéfalo de Pablo preparara la representación del juicio ante Poncio Pilato, haciendo unos telones que sirvieron de fondo, incluyendo nuevos personajes, siendo posteriormente aumentada la participación, año tras año, por Roberto Rodet.    Desde entonces, son muchos los balmasedanos que han representado estos papeles secundarios.

En la actualidad son más de trescientas personas las que participan en el Vía Crucis Viviente de Balmaseda, dando vida a las personas que aparecen en los Evangelios.

 

Presentación-canal

Panoramica-Balmaseda

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MoTsuKora 2013. Concurso de Cosplay

15 años de Anime en Barakaldo

Cartel XV Jornadas MoTsuKora

Cartel XV Jornadas MoTsuKora

MoTsuKora es una asociación juvenil vizcaína dedicada a difundir el manga, el anime, los videojuegos y la cultura japonesa (principalmente la cultura juvenil y moderna) en Euskadi. La asociación comenzó sus actividades promotoras en 1.999 de la mano de Judas Arrieta, un conocido artista local. En la actualidad la forma un nutrido grupo de aficionados al movimiento, o incluso podríamos decir “forma de vida” que es el manga o cómic japonés y todo lo que le rodea, dedicados a la promoción de su entretenimiento favorito, organizando estas actividades, reuniones y lugares de encuentro.

Comenzó como un evento más bien pequeño, celebrado en el recinto de Artebi en Bilbao. Ahora, con 15 años de experiencia acumulada en sus espaldas, y en un emplazamiento con mejores infraestructuras como es la Casa de Cultura – Kultur Etxea “Clara Campoamor” de Barakaldo, pretenden convertirse en un punto de encuentro y un referente en la vida cultural de la juventud vasca.    MoTsuKora aspira, como cada año, a dar a conocer en el País Vasco una manera diferente de comunicación, de expresión artística y de entretenimiento: el manga japonés.     Así, tanto los aficionados a esta corriente artística y cultural, como los que sientan curiosidad por conocer cosas nuevas, así como la gente totalmente ajena al “fenómeno manga”, son bienvenidos.

El concurso de Cosplay

Del día 2 al 6 de abril, en la Casa de Cultura – Kultur Etxea “Clara Campoamor” de Barakaldo (Bizkaia) se ofreceren, de manera totalmente gratuita, una gran variedad de actividades: proyecciones de series y peliculas de animacion e imagen real, conferencias, exposiciones y un montón de concursos en los que se puede participar para ganar fantasticos premios.    Uno de estos concursos es el Cosplay.

Los participantes deberán ir disfrazados con un disfraz que el participante no haya presentado ya en ediciones anteriores de las jornadas. Es la denominada parte “cos”.    Deberán realizar una actuación o representación del personaje de no más de 3 minutos en el caso individual y no más de 5 minutos en el caso grupal. Estos tiempos podrían verse acortados de haber más participación de la esperada, en cuyo caso se avisaría con la mayor antelación posible.   Es la denominada parte “play”.    El concurso será valorado por un jurado compuesto por 5 personas, 2 pertenecientes a la asociación y 3 ajenas a la misma.    Se valorarán ambas partes del cosplay (el “cos” y el “play”), obteniéndose una puntuación global procedente de ambas.    Los criterios de valoración para el disfraz serán, en general, la calidad del mismo y su fidelidad con el diseño del personaje.    El criterio de valoración para la actuación será, en general, la interpretación del cosplayer dentro de la forma de ser del personaje.

CONCURSO DE COSPLAY.  MOTSUKORA 2013

Presentación-canalCabecera-Encartaciones

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La minería en las Encartaciones

Si algo ha caracterizado a la comarca de las Enkartaciones desde la más remota antigüedad, ha sido la minería.    Ya en la época de los romanos, el guerrero, historiador y naturista Cayo Plinio (Plinio el Viejo), que estuvo como recaudador de impuestos entre los años 70 al 73,  en sus crónicas sobre Hispania, escribía:    Hay en la parte marítima del Cantábrico oriental,  una montaña quebrada y alta con tanta abundancia en hierro que podría decirse que toda ella es de esta materia y que comienza en el lugar llamado Triano.    Efectivamente, la cordillera denominada montes de Triano, comienza en Somorrostro y trazando una línea quebrada llega hasta Galdames, Sopuerta  y Gueñes.

Los romanos ya explotaron estos yacimientos de los que extraían el hierro para fabricar armas y enseres de todo tipo, ya que este mineral tenía una concentración de hierro de hasta un 75%.

En el siglo XIII hay datos fiscales que indican la importancia tan grande que tenían las ferrerías en Vizcaya, ya que, debido a la técnica que se empleaba para su elaboración, se necesitaban minerales de bajo grado de fusión y de gran contenido en hierro, que eran los de la zona encartada.

Panorámica de la zona minera

Panorámica de la zona minera

Durante la edad media, la extracción del mineral la hacían pequeños grupos de gente, generalmente vecinos, que eran campesino – mineros a tiempo parcial, ya que la extracción estaba condicionada a la climatología, siendo en la época de mayo a octubre cuando se dedicaban a ello, ya que en el invierno se inundaban los pozos y era imposible poder extraer el mineral.    Estos grupos de gentes se encargaban además del acarreo del mineral hasta los cargaderos de Galindo y Somorrostro y de allí, en barcazas por mar, o en caballerías por tierra hasta las ferrerias.    En esta época, la forma de extraer el mineral era haciendo un socavón, cavando bajo la tierra túneles de escaso fondo y sin entibar, con lo que se producían múltiples accidentes.    Cuando estos pozos se inundaban a causa de la profundidad adquirida, simplemente se abandonaban y se hacían otros.

Los instrumentos de trabajo que utilizaban eran muy rudimentarios, usaban picos, palas y porras de hierro con mango largo de madera y la técnica era, calentar primero la piedra y luego enfriarla bruscamente con agua para provocar su ruptura y facilitar la extracción.

A partir del siglo XVII se empieza a utilizar la pólvora, pero la máxima explotación se produce en el siglo XIX con la revolución industrial, la llegada de capital extranjero y las empresas,  principalmente inglesas, estableciéndose en la zona, modernizando y mecanizando la extracción del mineral, creando líneas de trenes tanto en el interior de la mina como en el exterior, para llevarlo hasta los cargaderos.    Todavía hoy pueden verse estas líneas de ferrocarril acondicionadas como vías verdes para el senderismo o para bici, como las de Galdames, Sopuerta o la Arboleda entre otras.    A la orilla de estas minas surgieron poblados mineros, con sus escuelas, cooperativas de alimentación e incluso hospitales para los trabajadores.    Las condiciones de vida de estas familias, eran muy precarias.    Las casas, la mayoría se construían de madera, de 24mts. de planta , con cocina y dos o tres huecos, todavía pueden verse algunas de estas casas de madera en la Arboleda, por supuesto, acondicionadas a los tiempos que vivimos hoy.

Panorámica desde el mirador de La Arboleda

Panorámica desde el mirador de La Arboleda

La gente no podía salir de la pobreza, la jornada laboral era de 14 horas diarias y el poco jornal que ganaban, lo dejaban en la cooperativa, que era propiedad de la misma empresa minera.    El dinero de la mina, salía por una puerta y entraba por otra.

La última mina, se cerró en Gallarta en el año 1993.

En la Arboleda, existe el museo de la minería que se puede visitar y merece la pena verlo.

Otro día, hablaré de las ferrerias y  haré unas fotos de alguna que todavía funciona, aunque sólo sea de manera testimonial.

Autor:  Geluriano.

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