Cuando no había lavadoras


No hace tanto tiempo

Lavadora años 60

Lavadora años 60

Hoy en día vivimos rodeados de todo tipo de electrodoméstico en nuestras casas que nos sirven de entretenimiento, como la televisión y otros nos ayudan a realizar las tareas domésticas, haciendo que sean más llevaderas, realizando estas máquinas el trabajo más duro.    En cualquier cocina se pueden ver un gran número de aparatos eléctricos como hornos, microondas, cocinas de butano, de gas o eleéctricas, frigoríficos, batidoras, y un sinfín de utensilios.    Uno de los electródomésticos que supuso un avance importante en la simplificación de las tareas del hogar fue la lavadora.

En la década de los 60 del siglo XX comenzaron a entrar en los hogares estos aparatos, dependiendo siempre del poder adquisitivo de cada familia, comprándolos en su mayor parte a plazos.    Hasta finales de los años 50 todas esas tareas eran realizadas a mano por las mujeres, dedicándose a estos quehaceres la mayor parte del día, mientras los hombres trabajaban en los diversos talleres durante toda la jornada, no sólo las horas estipuladas, porque después de salir de trabajar se “metían horas” o se iba a “meterlas” a otros talleres.    Las jornadas de 12 horas eran habituales.    Era una època floreciente para el sector mueblista de Balmaseda y el trabajo abundaba aunque los sueldos eran muy bajos.    También funcionaban los Talleres de La Robla, El Cocherón, Boinas, Fabio Murga y Plomos, que absorvían toda la mano de obra.

Balmasedanas lavando en El Arroyo

Balmasedanas lavando en El Arroyo

 

Ni lavadoras, ni agua

Hay que tener en cuenta que no era sólo problema de no tener lavadoras, sino que tampoco se tenía agua corriente en las casas y la electricidad era insegura, porque se producían continuos cortes.    Durante los años 50 eran muchas las viviendas de Balmaseda que no tenían agua corriente.

Tabla de lavar

Tabla de lavar

La jornada en las viviendas comenzaba por hacer fuego para cocinar y calentar la casa, después atender a los hijos y enviarlos a la escuela para dedicarese a hacer la comida.    Mientras se hacía el sustento diario era el momento de las tareas de limpieza.    Entonces había que ir a por agua a las numerosas fuentes que había en la villa, muchas de ellas todavía existen, y se lavaba la ropa, generalmente en la fregadera con una tabla de madera con surcos longitudinales redondeados, era la tabla de lavar la ropa.

Las mujeres lavaban la ropa en los ríos porque en las casas no había agua corriente. la ropa sucia se llevaba en unos barreños de estaño. También llevaban la tabla de madera para lavar la ropa que en algunos lugares se llama losa.   El jabón con el que lavaban estaba hecho con sosa y la grasa que sobraba de la matanza del cerdo.   Era un trabajo pesado y duro sobre todo en el invierno, ya que la temperatura era muy baja y el agua estaba helada.   En Balmaseda se lavaba principalmente en los arroyos, porque según algunas mujeres, el agua del río Cadagua era muy “dura”.    Había lavaderos en las zonas de lastra, en el Arroyo, en “el río chiquito” (este lugar está situado frente al tanatorio, antes de soterrar el arroyo) y, sobre todo, en Las Laceras, junto a la actual residencia.

Lavandera camino del río

Lavandera camino del río

Aparte de lavar la ropa de casa, algunas mujeres lavaban la ropa de otras familias con más recursos económicos que las pagaban por realizar esa labor, tanto en el río como en sus casas.    Algunas casas tenían sus propios lavaderos cerca de la cocina, pero el agua había que traerla de las fuentes o del río.

Lanestosa

Lanestosa

 

“Hacer la colada”

Lavando en el río

Lavando en el río

La labor más dura era “hacer la colada”.    Era un trabajo que realizaban las mujeres mayores de la casa con sus hijas, y no era precisamente el lavar la ropa, sino blanquearla utilizando la ceniza del hogar.    La labor de colar se hacía en casa, donde a veces había un cuarto solo para hacer la colada.   Ésta se hacía una vez al mes, o incluso cada dos o tres meses, aunque en verano se hacía más a menudo.   Para hacer la colada se necesitaban varios objetos: un caldero para hervir el agua, un cocio que estaba hecho de barro, un paño de algodón o lienzo (cernadero), ceniza fina principalmente de carrasca y losas de madera con las que se realizaba el aclarado.    Lo primero que había que hacer era poner la ropa a remojo para después meterla formando capas y lo más extendida posible en el cocio.   El cocio se tapaba con el paño de algodón o cernadero, que se sujetaba bien a la parte de arriba con una cuerda o cordón.   A continuación se echaba la ceniza por encima del cernadero.    Mientra tanto, se había puesto a hervir agua y cuando llegaba a hervir, se echaba encima de la ceniza con un cazo. El agua se filtraba por la ceniza y el cernadero pasando al cocio, empapando las capas de ropa.    El agua que se filtraba por la ceniza de carrasca tenía un efecto de lejía que era el que conseguía limpiar y blanquear las prendas.

La colada duraba varias horas, en función de la cantidad de ropa y de lo sucia que estuviera.    Una vez que se había terminado de colar, las prendas se aclaraban en pozos, en el río, en acequias, en los lavaderos públicos etc. extendiéndola sobre los prados y dejándolas secar al sol antes de aclararlas.

Lavaderos públicos y privados

Lavadero de Pobeña

Lavadero de Pobeña

En Balmaseda no había muchos lavaderos públicos y las mujeres iban a lavar y “hacer la colada” a los ríos y arroyos de la villa.    El lavadero es una especie de balsa que está dividida en pozas, en una de ellas se frotaba la ropa con jabón, y en la otra era donde la aclaraban.    Alrededor de las pozas hay un espacio con inclinación que contiene dibujos, ondulaciones, etc. y que facilitan el frote de la ropa.   En los lavaderos más antiguos, las mujeres lavaban de rodillas ya que no había espacio para estar de pie, en los que se hicieron posteriormente se construyeron de forma que se pudiese lavar de pie, sólo unos pocos conservan las dos formas.    Cuando las mujeres iban a lavar, por lo general, lo hacían en grupo así que la primera que llegaba era la que mejor sitio cogía.

Lavadero particular. Sopuerta

Lavadero particular. Sopuerta

Lavadero del Palacio Horcasitas

Lavadero del Palacio Horcasitas

Lavadero público de Pobeña

Lavadero público de Pobeña

 

Otros trabajos

Además de su dedicación a la casa y la familia algunas mujeres trabajaban también en las fábricas y los talleres de la zona, principalmente en Plomos, Boinas La Encartada y en los talleres de muebles, barnizando “a muñeca”.    Los salarios era muy excasos por lo que todos los miembros de la familia tenían que aportar ingresos para poder subsistir, incluso los chicos más jóvenes, que a los 14 ó 15 años dejaban los estudios y comenzaban a trabajar.

A partir de los años 70 en todos los hogares de la villa había agua corriente y electrodomésticos, el nivel de vida subió considerablemente y el aperturismo político, debido al final del franquismo, permitió a la mujer acceder a los estudios superiores y al mercado de trabajo, que antes estaban reservados, exclusivamente, a unas pocas familias.    Se produjo entonces la primera crisis laboral que llevó a muchos trabajadores al paro, motivada por varios factores.    Uno de ellos, el incremento del precio de la gasolina tras “la guerra de los seis días” en Oriente Medio.    El otro factor fue el incremento de la población activa, que prácticamente se duplicó al acceder la mujer al mercado de trabajo, ocupando el sector servicios, enfermería, secretariado, administrativas, abogacía, principalmente.

Dedicatoria

Este artículo está dedicado a todas las mujeres mayores de 60 años que vivieron este tiempo, trabajando muy duro para sacar a sus familias adelante con enorme esfuerzo y dedicación.

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INFORMACIÓN

La información ha sido facilitada por varias personas mayores de Balmaseda, complementada con información extraída de la web en las siguiente páginas:

wikis.educared.org
viviendorios.blogspot.com
www.asturias.es
quintes.blogspot.com.es
www.juanfranciscocaro.es

elblogdellingua1.blogspot.com.es
www.santelmomuseoa.com

… y otras que por olvido no tenemos referencia.     Si por cualquier causa alguna de las fotos ilustrativas del presente artículo tuviera algún tipo de copyright, nos lo comunican y tomaremos las medidas oportunas.    Muchas gracias a todos.

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Categorías: Érase una vez..., Fotos antiguas, Oficios y artesanos, Reportajes | Etiquetas: , , , | 3 comentarios

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3 pensamientos en “Cuando no había lavadoras

  1. Se lo mostraré a mi abu. Ella cerca de la casa de campo, tiene uno donde se reunían todas a lavar la ropa. Lo recuerda con cariño, aunque admite que la lavadora, con 6 hijos, fue una bendición para ella, jejeje.

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  2. Muy interesante la entrada. Me gustó leerlo aunque no fuera lo que andaba buscando jejeje

    Gracias por informarnos.

    Un saludo,

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  3. Pingback: La pequeña Marian : una infancia feliz entre flores y tilos | creciendoentreflores

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