El baile del Cachupín. Pipaón (Álava)


En la noche de Nuestra Señora, el 15 de agosto, en la villa de Pipaón, municipio perteneciente a la “montaña alavesa”, se desarrolla una curiosa costumbre que, según nos cita Pilar Alonso “la alondra alegre de Pipaón”, data de la primera mitad del siglo XIX cuando un “Cachupín” (nombre que se les daba a los españoles afincados en Centro América) llegó a la villa durante las fiestas de agosto comprobando que no había celebraciones especiales por lo que se le ocurrió que se asara una cabra en la hoguera que se hacía en el centro de la plaza.

Durante unos años continuaron haciendo la hoguera pero su economía no les permitía el dispendio de asar una cabra, porque sus habitantes se dedicaban a la agricultura y ganadería de subsistencia, además de carboneros furtivos con la leña de los bosques que crecen en la ladera norte de la Sierra Cantabria, hasta que se les ocurrió, a modo de juego, “el baile del Cachupín”.

Actualmente, se reúnen en la plaza de la villa en una cena popular cerca de una pila formada por ramas de boj que han sido cortadas unos días antes por los mozos dejándolas secar para que ardan mejor.  Al finalizar la cena, los “horguneros” (personas expertas en hogueras), daban fuego a la pila de leña y se encargaban de que el fuego se distribuyera uniformemente hasta que solamente quedaran las brasas.

El baile consiste en una cadeneta formada por los mozos que se agarran fuertemente al cinturón o la faja del mozo precedente dirigidos por “el Cachupín”, que se sitúa al frente de la fila.  Una vez que la hoguera se ha consumido y no quedan más que las brasas comienza el baile mientras los asistentes y los propios mozos entonan una coplilla alusiva a la vida del Cachupín:

“Cachupín”, pin, pin
que eres un “galopín”, pin, pin
que por no trabajar
te has metido a alguacil
y a los pobres ancianos
no les dejas vivir
que les quitas los “cuartos”
“pa” beber chacolí

Tanto el “Cachupín” como los mozos de la cadeneta se levantan una pernera del pantalón hasta la rodilla y el baile consiste en hacer pasar a los mozos y al “Cachupín” por encima de las brasas.  Para obligar a los mozos, el “Cachupín” porta una vara de boj con un poco de ramaje en el extremo que, durante el baile, el “Cachupín” acerca la rama a las brasas hasta que prende fuego y con ella obliga a los mozos a dirigirse hacia las brasas.

Puede tratarse de un juego derivado de la tradición carbonera de las gentes de la villa de Pipaón con el fin de divertirse durantes las fiestas de verano en la noche de Nuestra Señora, víspera de la festividad de San Roque cuando se hace procesión con el santo por la calles de la villa.  Actualmente, el santo es portado por los hombre y la imagen de la Virgen del Rosario por las mujeres.

GALERÍA FOTOGRÁFICA DEL BAILE DEL “CACHUPÍN”

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