Los carnavales en Balmaseda


Carnaval en Balmaseda

Volvieron a celebrarse tras cincuenta años de prohibición

El Carnaval, en Balmaseda, como en el resto de España, estuvo prohibido durante muchos años por orden gubernamental. En 1937 se prohibió por decreto la celebración de los carnavales en todo el territorio nacional, con algunas excepciones muy contadas y concretas, como eran los carnavales de Cádiz, Tenerife y unos pocos más.  Se anunció que la medida era temporal, pero con la victoria de Franco en la Guerra Civil, el decreto se prorrogó indefinidamente. Con el fin de la dictadura y la implantación de un nuevo régimen político, la Democracia, a partir del año 1977 volvieron a celebrarse los Carnavales en toda España.

1986. El comienzo

El Carnaval, una fiesta que se celebra con mucha alegría,  la primera gran fiesta después de Navidad y Reyes, esperada en el calendario sobre todo por los más pequeños que son los que la disfrutan con mayor intensidad, con sus disfraces multicolores, imitando a sus personajes favoritos,  tanto del cine como de la televisión.

Hace tiempo que se ha convertido en una fiesta infantil y juvenil.  Durante un tiempo, los mayores, sus padres, tíos, etc. perdieron el interés en esta fiesta que tan sólo unos pocos años atrás era multitudinaria y participativa, con numerosas cuadrillas desfilando alegremente por las calles de la villa.

Pero todo cambia, las costumbres y los intereses de la gente.  El primer año que se celebraron, después de cincuenta años de prohibición, tras la Guerra Civil, fue un despertar del sentimiento festivo y la implicación de todos los habitantes de la villa, el resultado fue espectacular.

Era el año 1986 cuando se reunieron un grupo de personas y decidieron disfrazarse para celebrar los deseados Carnavales. Eran comerciantes de la villa y atendieron a sus clientes disfrazados en la mañana del Martes de Carnaval.

Una década antes había llegado la democracia a sus vidas. Había terminado la dictadura que durante cuarenta años los mantenía bajo el yugo de un régimen dictatorial que no permitía ningún desliz.  Pero esa situación terminó, no había motivos para mantener la prohibición, pero todavía latía en sus corazones un miedo ancestral, un terrible miedo instalado en lo más profundo de su ser.

A pesar de las ganas de diversión y de mantener unas costumbres que les fueron arrebatadas, todavía subyacía un miedo secular a desafiar a las autoridades.  Tenían la experiencia de lo que ocurría en esos casos,  eran implacables.  Por suerte la iniciativa de llevar a cabo las actividades ya no recaían en sus manos, ahora eran las nuevas generaciones las que se hacían cargo de organizar y llevar a cabo cualquier iniciativa, como es natural, era el recambio generacional.

Así que, fueron ellos, los jóvenes esa nueva sabia que no habían sentido el yugo de la sinrazón los que tomaron la iniciativa, fueron ellos los que se revelaron contra la tiranía del miedo a unos medios represores que ya no existían.  Un grupo de comerciantes de la calle Correría ya había desafiado años antes a esa inexistente prohibición.

Eran tiempos de cambio, el dictador Franco había muerto una década antes, pero en esencia, la situación festiva no había cambiado sustancialmente.  Las elecciones generales ya se habían celebrado e incluso también las primeras elecciones municipales.  Eso significaba que los ayuntamientos estaban en nuevas manos, pero en lo referente a los Carnavales nada cambiaba.  Seguramente nadie echaba de menos una fiesta que no habían conocido y los más mayores aún sentían el miedo de la prohibición.

Entonces llegó el momento de que la fiesta brotara de las entrañas de la población, de muy adentro, tanto que fue un movimiento popular de una magnitud tan arrolladora que nadie se atrevió a cuestionar. Surgió de una forma natural, como un sentimiento que estuviera presente pero no conseguía manifestarse.  Cuando ese grupo de comerciantes comenzó a disfrazarse en la mañana del Martes de Carnaval por el mero hecho de hacerlo, ni siquiera con el propósito de inculcar a los demás las ganas de divertirse, tan sólo porque les apetecía hacerlo o como una forma de protesta hacia el sistema político que ya había terminado.  Esos comerciantes, o mejor dicho porque en realidad fue así,  esas comerciantes, ya que fueron mujeres las que iniciaron el movimiento popular que dio origen a las fiestas de Carnaval en Balmaseda se disfrazaron durante varios años para divertirse.

En los años anteriores, se reunían después de cerrar los comercios en la mañana del Martes de Carnaval y comían juntas en algún restaurante de la localidad.  Eso era todo, no había más festejos.  Por la tarde, volvían a sus comercios, continuando con su trabajo.

Pero en el año 1986, ese grupo de 4 o 5 comerciantes se convirtió en mas de cuarenta, todos disfrazados y con ganas de pasarlo bien, divertirse. Durante la mañana del Martes de Carnaval, el grupo de mujeres que habían comenzado a disfrazarse unos años antes, animaron a los demás para ir a comer todos juntos en el restaurante de moda en Balmaseda por aquellos años, el Avellaneda.

Durante la comida se fueron caldeando los ánimos entre canciones de Carnaval, bromas y fotografías para el recuerdo. En los postres ya comenzó a gestarse el germen de lo que fue, sin lugar a dudas, la fiesta de Carnaval en Balmaseda. Unas copas, unas canciones más y se decide que el comercio en la villa no se abrirá esa tarde, que se institucionaliza el día como fiesta del comercio en Balmaseda.

Entonces llegó el momento de abandonar el restaurante y, aunque no se tenía una idea clara de lo que se iba a hacer, continuaron todos juntos por la calle de La Cuesta hasta llegar a la plaza de San Severino, cantando y haciendo sonar los silbatos al ritmo de canciones carnavaleras.  Llega el momento de decidir qué se hace a partir de ese momento.  Todos en la plaza de la villa, sin música y sin saber muy bien qué hacer.

En ese momento a alguien se le ocurre la idea de continuar cantando y bailando por la calle Correría, sin un fin especial, tan sólo seguir con la fiesta por las calles de la villa.  Como tampoco había otra alternativa, el grupo de unos cuarenta comerciantes de la localidad, todos ellos con sus disfraces realizados para la ocasión,  continúan cantando y bailando por la calle Correría en dirección a la plaza de Los Fueros.  Al regresar a la Plaza de San Severino el grupo inicial de 40 se había convertido en más de 300 personas disfrazadas de la forma más variopinta, improvisando con lo que fueron encontrando por casa. Al no estar prevista la fiesta y no tener música para bailar y disfrutar, el grupo se fue disgregando, finalizando lo que había sido la primera celebración del Carnaval en Balmaseda después de cincuenta años de prohibición.

1987. Primeras fiestas populares

Disfraces de Carnaval. al fondo el cartel de 1987

Disfraces de Carnaval. al fondo el cartel de 1987

En vista del éxito y las ganas de Carnaval en Balmaseda, la Asociación Unión de Comerciantes de Balmaseda, la actual Balmadenda), decidió hacerse cargo de las fiestas de Carnaval 1987, organizando verbenas, desfiles y concursos con fondos recaudados entre los comercios y hosteleros de Balmaseda, participando el Ayuntamiento de la Villa con una subvención. Se contrató a la Orquesta Maguna, de Zalla, para amenizar la verbena durante la cual, gracias a la donación de dos cajas de cava Codorniu, cortesía de J.A. Merino, se organizaron varios concursos improvisados durante la tarde-noche.

Éste año, la fiesta de Carnaval se convirtió en la más multitudinaria y participativa de todas las celebradas en el municipio (según el testimonio de algunos hosteleros), creando el germen de lo que hoy son los Carnavales en Balmaseda.

1988. La consolidación

Artículo de El Correo. Martes 18/02/1988Este año ya había más experiencia y se organizaron mejor los desfiles y concursos.  Repitió la Orquesta Maguna para las verbenas.  La comida de comerciantes continuó celebrándose, esta vez se organizó un cátering en el Frontón al que asistieron un gran número de comerciantes y acompañantes con la misma animación que el año anterior y el comercio de la villa permanecía cerrado en la tarde del Martes de Carnaval.

1989. El cambio

Este año se encargó de la organización del Carnaval-89 una denominada “Asociación Gestora Pro-Carnaval de Balmaseda”, integrada por comerciantes y hosteleros de la Villa. Así continuaron organizándose los Carnavales en Balmaseda durante varios años, hasta que la Asociación Gestora se disolvió y se hizo cargo de la organización el Ayuntamiento de Balmaseda.

Galería de fotos de Carnaval de los años siguientes

Categorías: Asociaciones, Carnaval. Balmaseda, Fiestas encartadas, Fiestas populares | Etiquetas: , , , , | Deja un comentario

Navegador de artículos

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

Blog de WordPress.com.

A %d blogueros les gusta esto: