Historia de Balmaseda. Año 1571


Testamento de Johan de la Puente

Testamento de Johan de la Puente (Archivo de Balmaseda)

El sábado 17 de marzo de 1571, el escribano Real del Valle de Mena, Johan del Valle, en presencia de Johan Mazón de Ahedo, alcalde ordinario de la Villa de Valmaseda (en el escrito aparece como “Balmasseda”), estando también presentes Julián de Santiago Velasco, síndico procurador general, Andrés de Quintana, regidor de dicha villa de Valmaseda y Johan Ortiz de Mioño, mayordomo de la iglesia de San Juan del Moral, se reunieron para llevar a cabo el reparto de la herencia de 400 ducados que Johan de la Puente había legado a los vecinos de Valmaseda tras su muerte, acaecida en la ciudad de Potosí (Alto Perú, actual Bolivia).

Según indica la Wikipedia: “Potosí ―generalmente conocida como la Villa Imperial de Potosí― es una ciudad del sur de Bolivia, capital del departamento del mismo nombre y de la Provincia de Tomás Frías. Se extiende a las faldas de una legendaria montaña llamada Sumaj Orcko (Cerro hermoso, en quechua: ‘Cerro Rico’ en español), en la cual se situó la mina de plata más grande del mundo desde mediados del siglo XVI hasta mediados del siglo XVII.”  Tras el descubrimiento de la mina de plata, el capitán español, Diego de Zenteno, junto a otros capitanes, tomó posesión del Cerro Rico el 1 de abril de 1545.

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Grabado del Cerro Rico de Potosí

A este emplazamiento minero se le denominó, años más tarde, “la boca del infierno”, al estar situado a más de 4.000 metros de altitud en el que trabajaban unos 14.000 indígenas.  En 1572 Potosí ya superaba en tamaño a las ciudades españolas.  La primera Casa de Moneda de Potosí se construyó ese mismo año, dando lugar a que se extendiese en el mundo el “vale un Potosi”, de Miguel de Cervantes, como símbolo de riqueza y de poder.  Para el año 1610 tenía 160.000 habitantes e igualaba en extensión a Paris y Londres.  El balmasedano Johan de la Puente debió llegar a Potosí durante la explotación minera, pues su muerte se produjo en la segunda mitad del siglo XVI siendo un hombre que había acumulado una gran fortuna.

El escrito comienza con la frase: “En la Villa de Villasana que es en el Valle de Mena… “, indicando más tarde unos datos que son importantes para el conocimiento de las costumbre de nuestros antepasados: “… en presencia de mí, Diego de Zumalabe, escribano público y ante los testigos (…..) escritos, dijeron que por virtud del poder general que tienen de esta villa y vecinos de ella, de todo el pueblo que fue llamado a campana tañida y a voz de pregonero, el cual poder se les dio en el cementerio de Señor San Severino de esta dicha villa, a donde tienen de costumbre de ser juntar los vecinos de ella en Concejo General cuando son llamados por la orden dicha…”.  Según este escrito de Diego de Zumalabe, los vecinos eran llamados a Concejo General por medio del tañido de las campanas y por pregón, reuniéndose en el cementerio junto a la iglesia de San Severino.

El difunto, Johan de la Puente, debió de ser una persona muy piadosa, pues en su legado dejó las siguientes instrucciones: “… mandó entre otras mandas por su testamento mandó al cabildo y justicia y regimiento de esta dicha villa para que se comprasen de trigo en cada un año en favor de los pobres como consta y parece por la clausula de su testamento…”.  También hemos encontrado el siguiente texto: “En 1571 murió en Potosí (Alto Perú) un balmasedano allí afincado, D. Juan de la Puente, dueño de una gran fortuna, legando 500 ducados de oro al Ayuntamiento para comprar trigo, que tras almacenarlo, se repartiera a los pobres de la villa en épocas de escasez y hambres.” (www.balmasedahistoria.com – Julia Gómez Prieto).

BALMASEDANOS Y SUS APORTACIONES DESDE AMÉRICA 

NOMBRE Fecha documental Lugar de residencia FUNDACIÓN
Juan de la Puente 1555 Arequipa (Perú) Pósito de Trigo
Francisco Ortes de Velasco 1600 Cartajena de Indias Trigo de Pobres
Juan de Sabugal de la Puente 1611 Minas de Guanajuato (México) Indotadas
Antonio de Trucíos 1620 Zacatecas (México) Capellanía
Juan de la Piedra 1643 Panamá Convento de las Clarisas
José de Larrazabal  1802 Lima (Perú) Hospital Nuevo

En este cuadro de Julia Gómez Prieto, perteneciente a su página http://www.balmasedahistoria.com, observamos que los balmasedanos benefactores de la villa eran de familias importantes, así aparecen los apellidos de la Puente, Ortés de Velasco, Trucíos, de la Piedra, etc.

Otras partidas fueron para las iglesias y ermitas de Balmaseda, según el reparto siguiente: “… asimismo cien ducados que el dicho Johan de la Puente mandó a la iglesia  del Señor San Juan y a su fábrica y más otros cincuenta ducados a la fábrica de la iglesia del Señor San Severino de esta dicha villa y asimismo veinte ducados que el susodicho mandó al hospital de la calle de Medio de esta dicha villa y asimismo otros veinte ducados que mandó los diez para la iglesia y ermita de San Sebastián y otros diez ducados para la ermita de San Benito de esta dicha villa, los cuales por su poder de los dichos justicia y regimiento y mayordomos de las iglesias y ermitas, nombrados por la dicha justicia.”

Pero, seguramente los que leen esto se preguntarán… ¿cuál es el valor de 1 ducado?   En la Wikipedia encontramos que: “1 ducado equivalía a 11 reales castellanos y 1 maravedí o bien 375 maravedíes (1.500 cornados)”.  Otra valoración la encontramos en la página de Todoexpertos (www.todoexpertos.com): “… El valor en aquella época, era de 375 maravedís que en euros, son 27´10 euros, hay que tener en cuenta, que 27 euros en la época, equivalía mucho dinero. Es más fácil de imaginar, si le preguntamos a algún anciano, cual era su sueldo hace 60 u 80  años, y rondaría sobre las 100 pesetas (0,60  céntimos de euro)”.

A la iglesia de San Juan del Moral le correspondió la suma más elevada de este reparto, 100 ducados, según quedó escrito “… y a su fábrica…”, lo que indica que aún se estaba construyendo o reformando.  La cronología de esta iglesia abarca desde el siglo XV hasta el XIX, con distintos estilos arquitectónicos.  La base principal es de estilo gótico renacentista, constando de una sola nave y ábside.  Fue fundada por Juan López de la Puente, seguramente, antecesor del finado.  La torre campanario fue construida en el siglo XVIII y el pórtico, que transcurre a lo largo de la fachada sustentado por columnas o postes jónicos, están fabricados en hierro por la factoría de Santa Ana de Bolueta, data del siglo XIX.

Otra partida estaba destinada a la iglesia parroquial de San Severino, 50 ducados y, al igual que la consignada a la iglesia de San Juan del Moral, era para su “fábrica”.  Si esta iglesia está datada a mitad del siglo XV, es de suponer que 100 añós más tarde todavía se estuviera edificando o reformando, según las costumbres constructivas de la época.  Entre los años 1541 y 1546, pocos años antes de la defunción y testamento de Johan de la Puente, el cantero montañés, Juan de Rasines, por iniciativa del comerciante balmasedano afincado en Sevilla, Juan de Urrutia, se construyó la Capilla del Santo Cristo, para lo cual eliminó la muralla que transcurría contigua a la iglesia.

Seguidamente, en el testamento se cita que: “… veinte ducados que el susodicho mandó al hospital de la calle de Medio de esta dicha villa.”  En esta ocasión no se cita que sea para su “fábrica”, lo que hace suponer que el citado Hospital de Nuestra Señora de los Remedios (en otro lugar se cita como Hospital de Nuestra Señora del Rosario o de los Peregrinos) ya existía en el año 1571.  Aunque se ha datado el Hospital en el año 1640 por una lápida con inscripción que aparece en su fachada, en la que se puede leer: “Alabado sea el Santísimo Sacramento y la limpia concepción de la Virgen Santísima concebida sin pecado original. AÑO 1640”, nos hace pensar que se colocó posteriormente como una “invocación inmaculista”, sin que tenga que ser la fecha de su construcción.

También se hace mención a la donación que Johan de la Puente hace a las ermitas de San Sebastián y San Benito de Balmaseda: “… otros veinte ducados que mandó los diez para la iglesia y ermita de San Sebastián y otros diez ducados para la ermita de San Benito de esta dicha villa…”,  aunque no se cita, serían para el mantenimiento de dichos templos.  La ermita de San Sebastián, situada en lo alto del monte Colisa, todavía no contaba con la advocación de San Roque que se unió a la de los santos Sebastián y Fabián en el año 1585, con motivo de las epidemias de peste que asolaban la villa, sobre todo en los años 1536 y 1576, siendo la más mortífera de todas la de 1599.  La ermita de San Benito, parece que estaba situada en el barrio de Las Tenerías, no conservándose en la actualidad.

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