El “Vía Crucis” hace más de 50 años


La Actualidad Española (07-04-1966)

Fue en la década de los 60, impulsado por su director general Roberto Rodet, cuando el Vía Crucis Viviente de Balmaseda adquirió una dimensión y publicidad nunca conocidas hasta entonces. Se acercaban a la villa encartada toda clase de medios, prensa, televisión y hasta el cine. Durante esa década la villa de Balmaseda conoció un gran auge, motivado por el despegar de la industria del mueble que, durante las décadas de los 50, 60 y la primera mitad de los 70 convirtió a Balmaseda en “Eldorado”.

Roberto Rodet, por aquel entonces alcalde de la villa, promocionó y difundió
la “Procesión del Prendimiento”
también llamada desde entonces “Vía Crucis Viviente”,
representado en Balmaseda desde mediados de la década 
de los 80 del siglo XIX,
posiblemente desde 1885, año de gran mortandad a causa de las pestes que asolaban la villa

Veinticinco años antes se había formado Compañía Farisaica “La Invencible”, en el año 1865, para participar en los actos y celebraciones de la Semana Santa, dándole más realce y solemnidad, incluso en los oficios religiosos, acompañando también a las procesiones que se hacían en esos años, integradas por los “pasos” que tenía la villa.  Los “fariseos”, nombre con el que se conoce en Balmaseda a la guardia romana, iban entre los pasos de “La oración del Huerto” y “El azote”, en la procesión del Jueves Santo.    En la procesión del Viernes Santo, los “fariseos” salían del convento de Santa Clara acompañando al paso de Jesús Crucificado. En 1889 aparecen citados los nombres de los balmasedanos que representaron a Jesús y Cirineo, siendo la familia Larrea, apodados “Los Cholos”, los encargados de representar a Jesús en esos años.    En 1894 se cambia el uniforme de los “fariseos”, sustituyendo las cotamallas que portaban por unos petos de cuero, encargando a las mojas del convento de Santa Clara su cuidado y conservación.

Hay que agradecer el esfuerzo y tesón con el que Roberto Rodet promocionó la tradición balmasedana más conocida en todo el país, incluso en el extranjero, pero también fue el que difundió la falsedad de su origen medieval, al comienzo del artículo se cita: “Un viejo espectáculo arrancado desde el siglo XV, cuando una peste, se dice, asoló la comarca y los hombres, trocando el dolor en penitencia, o en acción de gracias, decidieron representar “a lo vivo” el tránsito hacia el Calvario.”  Es cierto que está basado en antiguas procesiones que se hacían en la villa y también en penitencias y rogativas al santo de la ermita de Colisa, San Roque, pero también que en nada tienen que ver con la representación del “Vía Crucis Viviente”, tan sólo su origen religioso, como ha quedado sobradamente demostrado en el libro de Txomin Etxebarria Mirones: Balmaseda, historia de una “Pasión viva” (1991)

Como se indica en el encabezado del artículo, la revista “La Actualidad Española” publicó un artículo de seis páginas en la primavera del año 1966, ilustrado con fotografías de “Paco Rueda” (seguramente por algún error tipográfico aparece como T. Rueda) y aunque no está firmado el autor del artículo, parece obra del propio Roberto Rodet.

Viendo las profesiones de los principales protagonistas de la representación, nos hacemos una idea clara de cuales eran las fuentes de ingresos en la villa durante esos años, abundan los “camioneros y transportistas” y también los “ebanistas”, indicando que la industria del mueble daba ocupación a la mayoría de la población, junto a las empresas Ferrocarriles de Bilbao-La Robla, Plomos y Estaños Laminados, Boinas La Encartada y Fabio Murga.

Este año de 1966 los papeles principales fueron representados por:

Jesús                                   Manuel Ansuátegui “El Minino”                 25 años, transportista
María Magdalena            Matilde García                                               29 años, taquillera
Virgen María                     Begoña Aizpurúa                                           24 años, oficinista
Poncio Pilato                    Alberto Pereda                                               26 años, delineante
Judas Iscariote                 Arturo Calvo                                                   32 años, camionero
Verónica                            Rosa Luz Mantrana                                       21 años
Cirineo                               José María Monasterio                                28 años, transportista
Dimas (ladrón bueno)     Pedro Blanco                                                  31 años, ebanista
Gestas (ladrón malo)       Antonio Peral                                                 23 años, ebanista
Barrabás                            Roberto Berroeta                                          18 años, ebanista
Centurión                          José Román “Manín”                                   36 años, transportista

Las edades rondan entre los veinte y los treinta años dándose el caso de que la Virgen María era un año más joven que su hijo Jesús, hecho que se ha subsanado en la actualidad, representando el papel de María la madre natural del que hace de Cristo. Hacía muy pocos años que había comenzado a representarse la Crucifixión, primero en la plaza de San Severino y después en el Campo del Frontón. También era reciente la costumbre de dejarse crecer el pelo y la barba para dar más realismo a los papeles representados.

 

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A comienzos del siglo XX se incorporan nuevos personajes.    Es entonces cuando aparecen La Magdalena y Las Tres Marías.    En 1920 se cambió la cruz que portaba Jesús, que era de tablas, por otra más realista, estrenando una nueva túnica y apareciendo por primera vez con el rostro descubierto.    En el año 1935 se comienza a representar el Juicio ante Poncio Pilato, introduciendo nuevos personajes:  los Sumos Sacerdotes, Poncio Pilato, Barrabás.   Es por esta época que comenzó a colaborar en la organización del Vía Crucis el pintor balmasedano Roberto Rodet Villa, quien más tarde se hizo cargo de la organización hasta el año 1974.

En la década de los 50 se consolida y mejora la representación, completando la aparición de nuevos personajes:  los ladrones Dimas y Gestas, la Virgen María, la Guardia de Sanedrín, etc.

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