50 aniversario del Grupo de Danzas Irrintzi


15 de junio de 1967, “Irrintzi”, algo más que un grupo de danzas

El día del Corpus, de 1967, debuta en La Campa (Erandio) el grupo de danzas “Irrintzi”. En otoño de 1966, en plena época franquista, un grupo de jóvenes balmasedanos -chicos y chicas- se juntan para intentar hacer algo beneficioso para su pueblo, en particular, y para la libertad de la que se carecía en general. Era una nueva generación de balmasedanos y balmasedanas que rondaban los 20 años. Habían nacido en la posguerra ya avanzada, finales de los 40 e inicios de los 50 del siglo XX. No habían vivido ni sufrido la guerra directamente, aunque sí sus secuelas. Y todavía detectaban el miedo y la preocupación que sus padres tenían.

No eran aquellos años 60, del siglo XX, buenos para la libertad. Pero sí eran buenos para las ansias de libertad de una juventud que estalla al ver a sus padres sumidos en el silencio y en la pena por una guerra pedida -y la guerra la pierden casi todos- que les había acarreado muchos sufrimientos. Entonces surge Irrintzi, un grupo de danzas, también “Itzartu”,  una revista semiclandestina hecha a multicopista, cuando no había ordenadores.

Grupo Irrintzi  - 0000.jpg

 

 


“Irrintzi”

En el número 3 de “Itzartu”, segunda época, octubre-noviembre de 1978, más de diez años después de su creación, se escribe el siguiente texto.

IRRINTZI” Algo más que un grupo de danzas

Grupo Irrintzi - 0029Hablar de “Irrintzi” nos resulta difícil. Y nuestra objetividad ante aquellas páginas de la reciente historia balmasedana, tan cerca aún pero tan lejos. Y nuestros recuerdos se agolpan en su historia, porque marcó un momento importante -triste o glorioso, qué más da- de nuestra propia vida.

Entonces ser vasco era algo más que una fecha y un lugar de nacimiento en el carnet de identidad. Entonces sentirse vasco era algo más que un número, un carnet y una fotografía. Era -casi- algo más limpio, más bonito y difícil. Y el folklore abría las puertas a toda aquella vitalidad, a todo aquel empuje contenido que estallaba con fuerza a finales de la década de los sesenta. Los largos caminos de pasillos y ventanillas para pedir todos los permisos imaginables. Las Fiestas Vascas suspendidas a golpe de pluma, como ahora se suspende una Marcha “inconveniente” o se prohíbe una Manifestación molesta.

Grupo Irrintzi  - 0003.jpgY entonces surge Irrintzi, como un grito violento nacido de la entraña de su pueblo, como un relevo que recogía la antorcha de los que antes habían ido abriendo brecha. Y su grito se fue extendiendo por los caminos de la represión, la cárcel y el exilio. En tantos y tantos grupos entre los que nació y con lo que creció nuestro Irrintzi, se fueron forjando combatientes de ayer y hoy, y sus ezpatadanzas y zortzikos fueron dejando el hueco de los que se entregaron a la lucha por un pueblo, por un mundo mejor, desde la silla confortable de un líder de partido hasta la sangre derramada en la soledad de la Muga. Irrintzi pagó también su tributo. Y, en su corta historia de lucha, cuando en un pequeño local encima de las fuentes (actualmente ocupado por Zubi-Zarra) se creó un grupo parroquial, Juventud O.A.R., al amparo oficioso de la iglesia. En una primera asamblea que acogió a casi un centenar de jóvenes, se nombró una Junta Directiva y se organizó un pequeño bar, para conseguir los fondos necesarios con que cubrir tantas actividades como la ilusión que todos poníamos en el empeño pudiésemos acaparar. Se organizó una pequeña biblioteca, se trajeron grupos de teatro, conferenciantes; se organizaron las primeras clases de euskera, pero, sobre todo, sirvió como lugar de reunión y de encuentro. Porque en aquella época había pocos cauces de expresión y peores medios de reunión.

Por eso, pronto, dos actividades importantes se fueron separando
y siguiendo cada una su propio camino. Una más callada,
Itzartu, subvencionada y mantenida con las
aportaciones de sus lectores. Y otra más a la cara,
más arriesgada, tan fuerte como su grito: Irrintzi

Grupo Irrintzi  - 0018.jpgLos ensayos del grupo comienzan enseguida. Primero en el propio local, después en la vieja iglesia de San Juan. De Bilbao vienen una vez a la semana profesor y txistulari. Entonces bastaba con un escote para pagarles el tren, o la gasolina, o la merienda. Y todos los fines de semana aquí. Un día o un par de días de entre semana el grupo era dirigido por dos antiguos dantzaris de Balmaseda. Entonces bailar -distinto a lo que ahora puede ser aprender euskara o acudir a un mitin- era algo más, algo distinto a una obligación impuesta. Era simplemente una forma de sentir, una forma de ser, y, también, era una forma de hacer política, a veces la única que se podía. Por eso quien se plantease únicamente el perfeccionismo estético, el preciosismo de la danza, el arte por el arte, tenían un lugar, sí, en el grupo de Danzas, pero no en ese “algo más” que siempre fue Irrintzi en sus tres primeros años.

Grupo Irrintzi  - 0026.jpgPor fin el tan esperado debut, en junio de 1967 en la Campa de Erandio, el día del Corpus. Había que buscar un nombre. Leyendo la historia vasca teníamos nuestro árbol gordo. “Zugatz-Lodia” fue el nombre con el que el grupo hizo su presentación. Pero había algo más en el grupo y -porqué no- un poco de rabia sorda por el desplazamiento que los vascos de lengua hacían a los encartados. Y nuestro grito se lanza y comienza a recorrer los pueblos de Vizcaya y Euskadi. Irrintzi era ya, desde entonces, como un símbolo, como un grito lanzado en la cumbre del Kolitza y recogido por Euskadi. Alguien con quien contar y –sobre todo-, que contaba.

El día de San Severino de aquel año, 1967, Irrintzi, arriesgando
todo y ofreciendo todo, organiza en la plaza
de Balmaseda el primer alarde de Danzas Bascas

Grupo Irrintzi  - 0027.jpgAcudieron varios grupos. Nadie o muy pocos sabían quién y cómo, pero los balmasedanos se asomaron a las ventanas, cuando, de mañana, la banda de dulzaineros recorrió las calles del pueblo. Y en muchos ojos asomaron las lágrimas. De poco, de muy poco nos sirve recordar aquellas lágrimas y detenerse un poco más los dulzaineros bajo aquellas ventanas o frente a aquellas personas, si no fuera por el homenaje que entonces Irrintzi y ahora Itzartu quiere volver a rendir a los que después murieron sin verlo. Porque cuando a las doce del mediodía, en plena actuación de los dantzaris la banda de música comenzó su concierto, los dantzaris pararon, y una actitud firme, en medio de un clima de tensión y miedo, comenzaron a entornar el “Eusko Gudariak gera…”. Sus voces eran acompañadas por las bandas de txitularis y los silbidos en contra de la banda de música y su director. Esta vez el pueblo allí congregado, opinaba. Y su opinión había quedado muy clara. A los pocos minutos la banda calló, recogió sus instrumentos y se reanudó el Alarde de Dantzaris.

Grupo Irrintzi  - 0014.jpgPero Irrintzi no se detuvo tampoco en sus bailes y en sus participaciones a lo largo y ancho de Vizcaya. Contribuyó también a ayudar, cuando no a poner en marcha, otros grupos de danzas. Colaboración con el grupo “Ibailorak” de Zalla, creación de los grupos de danzas de Sodupe, de La Quadra, de Sopuerta… Más de una vez, tras el ensayo, tuvieron que volver andando, para después salir despedidos o desplazados, una vez que lo más difícil de esos grupos –ayudarles y encarrilarles- ya estaba hecho. El pago dolía, pero importaba poco. Era un eslabón más de la vitalidad de Irrintzi, cuando todavía seguía siendo algo más que un grupo de dantzaris.

En los sucesivos Alardes en los que participaba, su presencia no se limitaba a bailar, recoger el trofeo y el premio y marcharse. Las Fiestas Vascas a las que acudía y en las que dejaba sus danzas, contaban después con la presencia y animación de todo el grupo. Por eso el nombre de Irrintzi fue reconocido, querido y admirado en todos los lugares donde su nombre figuraba.

En diciembre de 1968 no termina simplemente un año más. Se cierra
una primera época gloriosa de Irrintzi y se abre el largo tiempo del
pago del tributo que también el Irrintzi tuvo que rendir

Txomin Etxebarria Mirones


FOTOGRAFÍAS

Alarde en la Plaza de San Juan. Balmaseda

Grupo Irrintzi  - 0008.jpg


 

Otros alardes de danzas


 

Grupo de Danzas “Irrintzi” de Balmaseda


 

Las fotografías de este reportage han sido cedidas por Txomin Etxebarría Mirones, la familia Monasterio y otros balmasedanos que participaron en el Grupo de Danzas “Irrintzi” en los años finales de la década de los 60.


 

gestion 10. faldon

Categorías: Balmaseda, Expresiones artísticas, Folklore, Historia de Balmaseda | Etiquetas: , , , | 1 comentario

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Un pensamiento en “50 aniversario del Grupo de Danzas Irrintzi

  1. Víctor Orrantia

    Gran nostalgia he sentido al leer la historia de mi grupo de danzas Irrintzi, al que tuve el honor y el orgullo de pertenecer como txiki, y más aún viendo las fotos de los diferentes compañeros, me quedo un poco triste porque nunca he visto una foto del grupo de cuando bailamos el Zagi dantza, que lo hicimos en el primer alarde de la plaza San Juan, grandes recuerdos de los ensayos con Ricardo Para y los esfuerzos de Juan Ignacio. Un abrazo para todos

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