Boda de la nobleza en Balmaseda


Enlace en la iglesia parroquial de San Severino
Bernardino de Melgar y Álvarez de Abreu
Maria de los Dolores Hernández y Torres

La boda se celebró en Balmaseda el 24 de septiembre de 1892 y su tercera y última hija nació también en la villa encartada el 19 de julio de 1896. El contrayente, don Bernardino de Melgar y Álvarez de Abreu había nacido en Mondragón el 15 de octubre de 1863, siendo el sucesor de los títulos de VI Marqués de Canales de Chozas, VII Marqués de San Juan de Piedrasalbas y IX Marqués de Benavites, Grande de España de 1ª clase, Gentilhombre de Cámara con ejercicio y servidumbre de S. M. el Rey. La novia, doña María de los Dolores Hernández y Torres, había nacido en Mazatlán (Méjico) en el año 1860, por lo que era tres años mayor que el contrayente. Maria de los Dolores Hernández y Torres era cuñada de Félix de la Torre, hermana de su esposa doña Laura.

El 30 de octubre de 1893 nació en Madrid su primera hija doña María de los Dolores, Bernardina, Juana Bautista y de la Cruz, Nicolasa, Josefa, Teresa de Melgar y Hernández, sucesora en la Grandeza de España y los títulos de su padre. El 1 de enero de 1895 nació su segunda hija, también en Madrid, doña María Josefa de Melgar y Hernández. Finalmente, el 19 de julio de 1896 nació su tercera hija en la villa de Balmaseda, doña María de Campanar de Melgar y Hernández.

Quizás por problemas derivados del parto doña María de los Dolores Hernández y Torres murió en Balmaseda viente días después, el 8 de agosto de 1896. Su marido, el Marqués, además de disfrutar de su condición de noble fue un ilustrado, político, coleccionista y bibliófilo, dedicándose a la política y a la investigación sobre la historia y etnografía de Ávila, Santa Teresa y la tauromaquia. Murió el 11 de enero de 1942 en Madrid.

Además de todos estos títulos y cargos, el marqués de Benavites fue miembro de la Real Academia de la Historia, pues fue un ferviente humanista que centró su vida, su tiempo y su dinero en investigar la figura de Santa Teresa de Jesús, la tauromaquia, la etnografía y la historia de Ávila. Ésta última pasión, Ávila, posiblemente le vendría al pasar los veranos en el palacio de Henao de Ávila (hoy el Parador de Turismo), propiedad que fue adquirida por sus padres y que posteriormente fue modificado por él mismo, construyendo un torreón donde fue atesorando las piezas y libros de su colección.

“Para saber más sobre la figura de El Marqués, y de su familia, pueden consultar el libro de Jacobo Melgar Jiménez, “Historia de una ilustre familia: los Álvarez de Abreu, marqueses de La Regalía: Isla de la Palma (1688) – Ávila (2007)“, Madrid: Cercedilla Editorial, 2007.” (Sergio Sánchez. web: Más que murallas)

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