Historia de Balmaseda

El triste final del vapor “Valmaseda”

En Veracruz, Méjico, a finales de 1910

Vemos en el periódico “La correspondencia de España”, correspondiente al día 06-12-1910, en su sección Informaciones de Provincias, una curiosa noticia a la vez que triste, informando del naufragio del vapor “Valmaseda” en las costas de Veracruz (Méjico), aunque, según informan se salvaron los 22 tripulantes del navío siniestrado.

Se trata de un hecho acaecido hace más de 100 años y la curiosidad radica en el nombre del buque de la Compañía Cantábrica de Navegación, S.A., inscrito en el tomo I en la página 136.  Posteriormente hubo otro buque llamado “Valmaseda” de la Naviera Vizcaina, S.A., tratándose de un petrolero.

Este es el relato de los hechos ocurridos hace más de 100 años en las costas de Méjico, seguramente en el mes de noviembre de 1910, pues en la noticia se hace mención de que en la fecha de portada del periódico llegaban los naúfragos a Bilbao, cuando se salvaron de la muerte los 22 marinos del vapor “Valmaseda”:

El naufragio del “Valmaseda”, relato emocionante.

“BILBAO. (Lunes noche).  Han llegado hoy a Bilbao los tripulantes del vapor Valmaseda, que naufragó en las costas de Veracruz.  Los naúfragos han hecho de su odisea la descripción siguiente: Acababa, el buque de ser repuesto de las averías que sufrió por efecto de una varadura en las costas de la Florida.  Luchaba con el viento huracanado y el fuerte oleaje que se llevó cuantos efectos había sobre cubierta.  De los botes no dejaron las olas en el Valmaseda más que uno.

La cerrazón era completa. El buque fue lanzado contra las rocas. Se abrió en el casco una enorme vía de agua y comenzó a anegarse el Valmaseda.  Eran los tripulantes 22 y hubieron de sortearse para embarcar en el único bote que quedaba a bordo y dirigirse con él a tierra. Al bote fue atada una cuerda, para que pudiesen recogerlo los que quedaban a bordo.

Poco tiempo llevaban remando los que se dirigían a tierra cuando el bote volcó y los tripulantes tuvieron que realizar esfuerzos titánicos, pues las olas les arrastraban, haciéndoles perder terreno. Con gran trabajo pudieron llegar a la playa desierta. No obstante la tristísima situación en que se encontraban, caminaron varios kilómetros, hasta encontrar unos bohíos, donde les atendieron.

Entre tanto, los marineros que quedaban en el buque, incluso el capitán, gracias a la cuerda, pudieron recobrar el bote y embarcaron a su vez. No sin realizar, como los otros, gradísimos esfuerzos, llegaron a un lugar llamado Río de Cañas (Laguna de Majahual). Los habitantes les atendieron solícitamente.

Como unos y otros ignoraban la suerte que respectivamente hubieran podido correr, y los unos creían de los otros que habían perecido, establecieron guardias en la playa para recoger los cadáveres que las olas arrojasen. Encontráronse luego, y es indecible la alegría que experimentaron.

Ya juntos, dirigiéronse a Alvarado, donde el cónsul de España les atendió, pagándoles el viaje hasta Veracruz. En Veracruz embarcaron, y así han podido llegar hoy a Bilbao.

Pertencía el vapor Valmaseda, totalmente perdido, a la misma Compañía del vapor Arratia, también perdido pocos días después.”

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En los mapas de Google adjuntos puede verse la situación del naufragio en las costas mejicanas, cerca de Veracruz. Por la fecha en la que sucedieron los hecho no existe ninguna imagen del vapor Valmaseda, trágimente siniestrado en el mes de noviembre de 1910.

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Juan de Valmaseda en el Diario de León (06-02-2017)

Diario de León. Lunes 6 de febrero de 2017. Cultura

pagina-de-prensaEn la sección dedicada a la Cultura, escrita por Verónica Viñas, aparece casi una página entera dedicada a las esculturas (tallas en madera policromada) del artista Juan de Valmaseda, datadas en el siglo XVI, como la de San Jerónimo, fotografiada en el reportaje, que es noticia porque ha sido vendida en la casa de subastas Sotheby’s por 26.000 euros.

“El escultur Juan de Valmaseda es autor del espectacular retablo de la Capilla del Santo Cristo de la Catedral de León, restaurado hace cuatro años…” “La talla subastada por Sotherby’s, que podría proceder de León, mide 73 centímetros, es de madera policromada y el santo está apoyado sobre un león, dentro un paisaje rocoso” escribe Verónica.

“La ficha de Sotheby’s destaca la “notable musculatura” y cómo “el cabello y la barba del santo tienen un gran parecido con las tallas de Valmaseda de San Mateo y San Juan Evangelista en la Catedral de León”.  Juan de Valmaseda está considerado precursor de Alonso Berruguete y fue coetáneo de Felipe Vigarny y Diego de Siloé”  (Verónica Viñas)

El extenso artículo que describe la trayectoria y la obra de Juan de Valmaseda
viene 
acompañado de una fotografía de la Capilla del Santo Cristo de León

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Juan de Valmaseda

Juan de Valmaseda (en ocasiones su apellido aparece como Balmaseda) fue un escultor español de la primera mitad del siglo XVI, de la escuela castellana.  No se sabe con exactitud la fecha de su nacimiento ni de su muerte, pero se cree que fueron hacia 1487 (nacimiento) y 1576 o antes (muerte). La fecha de su muerte no puede ser después de 1576 porque existe un documento testamentario de su viuda en que declara que su marido había fallecido, dando el detalle de su enterramiento en la ciudad de Palencia. Por su apellido paterno pudiera ser de ascendencia vasca, y por el materno (su madre se llamaba María de Vertabillo) se le considera castellano; se cree que nació en la provincia de Palencia, pues el pueblo de Vertavillo pertenece a esta provincia. Se casó con Catalina de Medina, con la que tuvo cuatros hijos: Hernando, Juan, fray Francisco y María.  (Wikipedia)

palencia_catedral_retablo_mayor_calvario_balmaseda_niJuan de Valmaseda fue uno de los principales maestros de la escultura castellana del Renacimiento, y se le considera precursor y maestro de Alonso Berruguete. Coincidió en Burgos con Felipe Vigarny y con Diego de Siloé; de estos dos maestros aprendió a tratar los pliegues de sus esculturas, las líneas curvas y las expresiones de las figuras.
Una de sus primeras obras fue en el sepulcro de los Gumiel en la iglesia de san Esteban de Burgos. En la misma ciudad se le atribuyen los relieves de las puertas de la capilla del Hospital del Rey. Dos años después marchó a Oviedo, donde colaboró en el retablo mayor de la Catedral junto a Giralte de Bruselas. También debió trabajar en León, en cuya Catedral se conserva un retablo de su mano.  No obstante, la mayor parte de su actividad se desarrolló en torno a la ciudad de Palencia.  (Wikipedia)

retablo-mayor-catedral-de-palenciaPor los datos de sus trabajos en distintos lugares, vemos que comienzan en Burgos, lugar donde aprendió de los maestros Felipe Vigarny y Diego de Siloé, realizando una de sus primeras obras en el sepulcro de los Gumiel, por tanto, pudiera ser que su familia se desplazara desde nuestra villa encartada hacia la ciudad de Burgos, siguiendo con las suposiciones, quizás descendiente de “Juan de Balmaseda, militar y cortesano que vivió en los siglos XIV y XV, repostero de los estrados del Infante de Castilla y después del Rey de Aragón, D. Fernando, que distinguió por su valor en la toma de Antequera en el año 1410.” (Balmaseda.eus)  Si el Juan de Valmaseda del que tratamos nació en el año 1487, pudiera ser un nieto del militar.

Este Juan de Valmaseda que en el año 1500 tendría 13 años, sabemos que en el año 1519 ya era un maestro y trabajó en el retablo mayor de la catedral de Palencia, realizando las figuras del Calvario que coronan el retablo, considerado como su “obra maestra”, a los 34 años.  Con el tiempo se convirtió en maestro de Alonso Berruguete.

Fue el obispo Fray Diego de Leza, Inquisidor General del Reino de Castilla
y más tarde Presidente Único del Santo Oficio (en el año 1504), quien encargó
a Juan de Valmaseda el remate del retablo mayor de la catedral de Palencia

“El artista, formado en el último gótico y autor también del retablo de San Ildefonso de la Catedral de Palencia y enriqueció la capilla del Santo Cristo de la Catedral de León con un expléndido Calvario que le encargó el arcediano Andrés Pérez de Capillas, en 1524”  (Verónica Viñas)

“En la capilla de san Ildefonso de la catedral palentina realizó otra de sus obras destacadas, el retablo del santo titular, con original empleo de la columna abalaustrada y expresivos relieves, en los que se aprecia influencia berruguetesca. Muy refinado es el panel central, con la Imposición de la casulla a san Ildefonso. Se fecha entre 1544-49.” (Wikipedia)

“Se cree que también trabajó como maestro del retablo mayor de la iglesia de santa Columba, en la localidad palentina de Villamediana; se le atribuyen algunas figuras de dicho retablo y un Ecce Homo exento, en el que se aprecia el estilo dramático y expresionista característico del maestro.”  (Wikipedia)

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