Balmaseda

XIX Mercado Medieval de Balmaseda. Feria y feriantes

13 y 14 de mayo de 2017

En el segundo fin de semana de mayo se ha celebrado la XIX edición del Mercado Medieval de Balmaseda en las plazas y calles de la villa encartada. Ha querido la suerte que este fin de semana haya hecho un tiempo excelente, aunque el viernes por la tarde llovió copiosamente, por lo que la afluencia de público ha sido constante los dos días, sobre todo al mediodía.

Como en otras ocasiones, el zoco árabe se ha montado en la plaza
de San Juan 
dado su amplio espacio y la aceptación popular. En esta
misma plaza y en la de 
San Severino se han desarrollado las actuaciones
típicas del Mercado Medieval, 
espectáculos, teatros, música y danza,
equilibristas y otros saltimbanquis

Este es un pequeño reportaje fotográfico de estos dos días de feria en los que Balmaseda ha recordado sus orígenes medievales con más de 800 años de historia. En estas fotografías se muestran los grupos musicales y animación callejera que han participado en el mercado, así como los artesanos que tenían sus “paradas” a lo largo de las tres calles principales de la villa, Correría, Enmedio y Bajera.

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Noticias médicas de Balmaseda hace 100 años

La medicina en Balmaseda a comienzos del siglo XX

Durante el año 1917 y pocos años antes, se produjeron dos noticias médicas en la villa de Balmaseda, una fue la llegada del médico palentino Víctor Bustamante tras aprobar un reñido concurso y la otra fue que desarrolló su labor en Balmaseda un prestigioso médico, don Vicente Rasueros Díez que, posteriormente, se hizo cargo de la Inspección de Sanidad de Cuenca, desde el mes de octubre de 1915.


Víctor Bustamante

En el periódico “El Día de Palencia” con fecha 22 de enero de 1917, se publicó como breve, bajo el titular de “Noticias” el siguiente texto: “En reñido consurso obtuvo la plaza de médico forense de Valmaseda (Vizcaya) nuestro comprovinciano el doctor don Víctor Bustamante, hijo de don Eulogio, maestro jubilado de Salinas de Pisuerga.”

Este año, por tanto, se ha celebrado en el mes de enero el centenario de la llegada del médico forense Víctor Bustamante a la villa de Balmaseda.

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Vicente Rasueros Díez

En el número 11 de la revista “La Información Médica”, revista quincenal de medicina, cirujía y especialidades, publicada el 15 de junio de 1917, aparece la biografía del médico Vicente Rasueros Díez, por aquél entonces Inspector Provincial de Sanidad de Cuenca.

El artículo, publicado bajo el subtítulo de “Galería biográfica”, dice lo siguiente:

“Nació el 3 de junio de 1878 en Durango (Vizcaya) y se examinó de ingreso para los estudios de segunda enseñanza en el Instituto de Santander el año 1889; estudió el primer año en el Colegio de Padres Escolapios de Monforte de Lemus, trasladándose el siguiente a Salamanca, donde terminó el Bachillerato el año 1895.
En aquella famosa Universidad hizo todos los estudios de medicina con aprovechamiento, obteniendo bastantes notas de sobresaliente y algunas matrículas de honor, adelantando un año en su terminación, para lo que, por enseñanza libre, aprobó los correspondientes a los grupos tercero, cuarto y quinto en dos cursos, licenciándose el día 21 de junio de 1901 con calificación de sobresaliente.
Cursó posteriormente los estudios del doctorado, y en 11 de diciembre de 1905 hizo los ejercicios del grado, en los que obtuvo también la calificación de sobresaliente.
Desempeñó las titulares de Alba de Jeltes (Salamanca), Narros del Castillo (Ávila), y durante ocho años una de las de Valmaseda (Vizcaya).
Fue nombrado en 1908 médico del personal de talleres y general de los ferrocarriles de La Robla.
Por concurso, en 23 de febrero de 1901, director del laboratorio químico-bacteriológico de la Agrupación de Valmaseda, constituída por once Ayuntamientos.
En 7 de abril de 1914, y a propuesta unánime de la Junta Provincial de Sanidad, subdelegado de Medicina del distrito de Valmaseda.
Por Real orden de 21 de noviembre de 1914, médico forense y de la Prisión preventiva.
A estos cuatro últimos cargos renunció al ser nombrado Inspector provincial de Sanidad en las oposiciones celebradas en abril de 1915, desempeñando la Inspección de Cuenca desde el 27 de mayo de dicho año.
Ha hecho0 varias publicaciones científicas en varias revistas profesionales, entre las que se encuentran España Médica, Revista de Medicina y Cirujía Prácticas y La Medicina Social Española.”

Por lo que se cita en esta biografía, parece lógico pensar que Víctor Bustamante sustituyó a Vicente Rasueros como médico forense de Balmaseda.

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Reglamento del colegio médico-farmaceútico

Unos años antes, en la revista “La Razón. Boletín médico-farmaceútico Vasco-Navarro”, en su número 23, de fecha 15 de diciembre de 1878, publicada en la ciudad de San Sebastián, entre otros artículos, en la página 368 aparece uno titulado “Comienzan los hechos”, en el que relatan las actuaciones que los médicos del Distrito de Valmaseda han llevado a cabo con el fin de conseguir un Colegio de médicos y farmaceúticos, en el que cita lo siguiente:

Comienzan los hechos.- Como una prueba del buen espíritu que reina en el Cuerpo médico-farmaceútico de este país respecto al colegiamiento, he aquí los principales párrafos de una carta que nos ha dirigido con fecha 3 del corriente mes nuestro excelente amigo y compañero de Portugalete D. Nicasio Retuerto:
El 29 del pasado nos reunimos en esta villa los médicos del distrito de Valmaseda y una comisión de Bilbao con el objeto de firmar el Reglamento de la Asociación que éste distrito ha formulado y aprobado para su régimen interior, o sea, para nuestro modo de ser y obrar. De esta manera nos hemos ya colegiado y desde el día que lo firmamos quedó en vigor.
Fáltanos ahora publicarlo, obtener la aprobación del Gobernador y darlo a conocer a los demás distritos…
Otro proyecto tenemos y es la instalación de una caja de socorros mutuos profesional vasco-navarra, acerca del cual leido y aprobado que fue nuestro Reglamento, quedó autorizado el Subdelegado para ponerse de acuerdo con los demás de estas provincias y ver si aceptan nuestro pensamiento, que de ser así podrá contar con un número respetable de profesionales y con un capital decente. ¿Y contando ya con un periódico local como es el tuyo, porqué no hemos de ocuparlo con preferencias para la propaganda en favor de nuestros intereses materiales?. Debemos dar a conocer los Estatutos por los que nos regimos y en que aparece el tribunal que hemos constituído, pues que al lado de los derechos están los deberes y para velar por el complimiento de éstos se constituye un tribunal o jurado que ha de oir y castigar al profesor que falte y ampare al desvalido…. Tal es en bosquejo el proyecto de nuestra organización….”
Está visto que al distrito de Valmaseda van a corresponderle en esta ocasión las primicias de la iniciativa y el honor de una actividad que debiera tener muchos imitadores. Acepten la expresión de gratitud que por nuestro conducto envía a aquellos compañeros, y en especial al Subdelegado D Eduardo Muñoz y a nuestro amigo Sr. Retuerto, la clase médico-farmaceútica de este país, que espera que alguno de los esfuerzos particulares que se vienen haciendo, tome cuerpo y llegue a convertirse en el anhelado procedimiento de regeneración que ansiosamente busca. Tendremos mucho gusto en conocer y poder publicar los Reglamentos y demás acuerdos adoptados en aquel distrito.”

Parece ser que estas actuaciones llegaron por fin a buen término
unos años más tarde con la 
formación del
Colegio de Farmaceúticos de Vizcaya y el
Colegio Oficial de Médicos de Vizcaya

En la página web oficial “Redacción médica”, bajo el título Los colegios de médicos y farmacéuticos de Vizcaya, premiados por su labor sanitaria”, citan textualmente: “… desde su creación en 1917 (Colegio Oficial de Médicos de Vizcaya) y 1898 (Colegio Oficial de Farmacéuticos de Vizcaya) ambas instituciones han estado muy implicados en la vida sanitaria vizcaína representando a sus colegiados y luchando por mejorar la situación de la sanidad en la provincia para ofrecer a los usuarios de Osakidetza la mejor oferta asistencial y la máxima calidad en sus servicios…”

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El “Vía Crucis” hace más de 50 años

La Actualidad Española (07-04-1966)

Fue en la década de los 60, impulsado por su director general Roberto Rodet, cuando el Vía Crucis Viviente de Balmaseda adquirió una dimensión y publicidad nunca conocidas hasta entonces. Se acercaban a la villa encartada toda clase de medios, prensa, televisión y hasta el cine. Durante esa década la villa de Balmaseda conoció un gran auge, motivado por el despegar de la industria del mueble que, durante las décadas de los 50, 60 y la primera mitad de los 70 convirtió a Balmaseda en “Eldorado”.

Roberto Rodet, por aquel entonces alcalde de la villa, promocionó y difundió
la “Procesión del Prendimiento”
también llamada desde entonces “Vía Crucis Viviente”,
representado en Balmaseda desde mediados de la década 
de los 80 del siglo XIX,
posiblemente desde 1885, año de gran mortandad a causa de las pestes que asolaban la villa

Veinticinco años antes se había formado Compañía Farisaica “La Invencible”, en el año 1865, para participar en los actos y celebraciones de la Semana Santa, dándole más realce y solemnidad, incluso en los oficios religiosos, acompañando también a las procesiones que se hacían en esos años, integradas por los “pasos” que tenía la villa.  Los “fariseos”, nombre con el que se conoce en Balmaseda a la guardia romana, iban entre los pasos de “La oración del Huerto” y “El azote”, en la procesión del Jueves Santo.    En la procesión del Viernes Santo, los “fariseos” salían del convento de Santa Clara acompañando al paso de Jesús Crucificado. En 1889 aparecen citados los nombres de los balmasedanos que representaron a Jesús y Cirineo, siendo la familia Larrea, apodados “Los Cholos”, los encargados de representar a Jesús en esos años.    En 1894 se cambia el uniforme de los “fariseos”, sustituyendo las cotamallas que portaban por unos petos de cuero, encargando a las mojas del convento de Santa Clara su cuidado y conservación.

Hay que agradecer el esfuerzo y tesón con el que Roberto Rodet promocionó la tradición balmasedana más conocida en todo el país, incluso en el extranjero, pero también fue el que difundió la falsedad de su origen medieval, al comienzo del artículo se cita: “Un viejo espectáculo arrancado desde el siglo XV, cuando una peste, se dice, asoló la comarca y los hombres, trocando el dolor en penitencia, o en acción de gracias, decidieron representar “a lo vivo” el tránsito hacia el Calvario.”  Es cierto que está basado en antiguas procesiones que se hacían en la villa y también en penitencias y rogativas al santo de la ermita de Colisa, San Roque, pero también que en nada tienen que ver con la representación del “Vía Crucis Viviente”, tan sólo su origen religioso, como ha quedado sobradamente demostrado en el libro de Txomin Etxebarria Mirones: Balmaseda, historia de una “Pasión viva” (1991)

Como se indica en el encabezado del artículo, la revista “La Actualidad Española” publicó un artículo de seis páginas en la primavera del año 1966, ilustrado con fotografías de “Paco Rueda” (seguramente por algún error tipográfico aparece como T. Rueda) y aunque no está firmado el autor del artículo, parece obra del propio Roberto Rodet.

Viendo las profesiones de los principales protagonistas de la representación, nos hacemos una idea clara de cuales eran las fuentes de ingresos en la villa durante esos años, abundan los “camioneros y transportistas” y también los “ebanistas”, indicando que la industria del mueble daba ocupación a la mayoría de la población, junto a las empresas Ferrocarriles de Bilbao-La Robla, Plomos y Estaños Laminados, Boinas La Encartada y Fabio Murga.

Este año de 1966 los papeles principales fueron representados por:

Jesús                                   Manuel Ansuátegui “El Minino”                 25 años, transportista
María Magdalena            Matilde García                                               29 años, taquillera
Virgen María                     Begoña Aizpurúa                                           24 años, oficinista
Poncio Pilato                    Alberto Pereda                                               26 años, delineante
Judas Iscariote                 Arturo Calvo                                                   32 años, camionero
Verónica                            Rosa Luz Mantrana                                       21 años
Cirineo                               José María Monasterio                                28 años, transportista
Dimas (ladrón bueno)     Pedro Blanco                                                  31 años, ebanista
Gestas (ladrón malo)       Antonio Peral                                                 23 años, ebanista
Barrabás                            Roberto Berroeta                                          18 años, ebanista
Centurión                          José Román “Manín”                                   36 años, transportista

Las edades rondan entre los veinte y los treinta años dándose el caso de que la Virgen María era un año más joven que su hijo Jesús, hecho que se ha subsanado en la actualidad, representando el papel de María la madre natural del que hace de Cristo. Hacía muy pocos años que había comenzado a representarse la Crucifixión, primero en la plaza de San Severino y después en el Campo del Frontón. También era reciente la costumbre de dejarse crecer el pelo y la barba para dar más realismo a los papeles representados.

 

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A comienzos del siglo XX se incorporan nuevos personajes.    Es entonces cuando aparecen La Magdalena y Las Tres Marías.    En 1920 se cambió la cruz que portaba Jesús, que era de tablas, por otra más realista, estrenando una nueva túnica y apareciendo por primera vez con el rostro descubierto.    En el año 1935 se comienza a representar el Juicio ante Poncio Pilato, introduciendo nuevos personajes:  los Sumos Sacerdotes, Poncio Pilato, Barrabás.   Es por esta época que comenzó a colaborar en la organización del Vía Crucis el pintor balmasedano Roberto Rodet Villa, quien más tarde se hizo cargo de la organización hasta el año 1974.

En la década de los 50 se consolida y mejora la representación, completando la aparición de nuevos personajes:  los ladrones Dimas y Gestas, la Virgen María, la Guardia de Sanedrín, etc.

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Reedición de libros sobre Balmaseda

Balmaseda, siglo XX. Memoria gráfica
Balmaseda, ayer y hoy

Harresi Kulturala Elkartea – Asociación Muro Cultural reeditará los libros publicados en los años 2013 y 2014 que se encontraban agotados desde hacía tiempo ante la demanda e interés suscitado en los comentarios y solicitudes a través de esta página web.

Hemos intentado conseguir ayudas para llevar a cabo estas reediciones
de los libros sobre la villa de Balmaseda pero ha sido imposible conseguirlas

Por este motivo, desde la Asociación Harresi Kulturala hemos hecho un esfuerzo económico importante para que estos dos libros puedan estar disponibles en los lugares habituales para su venta a partir de este mismo mes de abril, celebrando así el Día del Libro.

Más información en los siguientes enlaces:

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Balmaseda, sigloXX. Memoria gráfica

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Balmaseda, ayer y hoy

 

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Juan de Valmaseda en el Diario de León (06-02-2017)

Diario de León. Lunes 6 de febrero de 2017. Cultura

pagina-de-prensaEn la sección dedicada a la Cultura, escrita por Verónica Viñas, aparece casi una página entera dedicada a las esculturas (tallas en madera policromada) del artista Juan de Valmaseda, datadas en el siglo XVI, como la de San Jerónimo, fotografiada en el reportaje, que es noticia porque ha sido vendida en la casa de subastas Sotheby’s por 26.000 euros.

“El escultur Juan de Valmaseda es autor del espectacular retablo de la Capilla del Santo Cristo de la Catedral de León, restaurado hace cuatro años…” “La talla subastada por Sotherby’s, que podría proceder de León, mide 73 centímetros, es de madera policromada y el santo está apoyado sobre un león, dentro un paisaje rocoso” escribe Verónica.

“La ficha de Sotheby’s destaca la “notable musculatura” y cómo “el cabello y la barba del santo tienen un gran parecido con las tallas de Valmaseda de San Mateo y San Juan Evangelista en la Catedral de León”.  Juan de Valmaseda está considerado precursor de Alonso Berruguete y fue coetáneo de Felipe Vigarny y Diego de Siloé”  (Verónica Viñas)

El extenso artículo que describe la trayectoria y la obra de Juan de Valmaseda
viene 
acompañado de una fotografía de la Capilla del Santo Cristo de León

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Juan de Valmaseda

Juan de Valmaseda (en ocasiones su apellido aparece como Balmaseda) fue un escultor español de la primera mitad del siglo XVI, de la escuela castellana.  No se sabe con exactitud la fecha de su nacimiento ni de su muerte, pero se cree que fueron hacia 1487 (nacimiento) y 1576 o antes (muerte). La fecha de su muerte no puede ser después de 1576 porque existe un documento testamentario de su viuda en que declara que su marido había fallecido, dando el detalle de su enterramiento en la ciudad de Palencia. Por su apellido paterno pudiera ser de ascendencia vasca, y por el materno (su madre se llamaba María de Vertabillo) se le considera castellano; se cree que nació en la provincia de Palencia, pues el pueblo de Vertavillo pertenece a esta provincia. Se casó con Catalina de Medina, con la que tuvo cuatros hijos: Hernando, Juan, fray Francisco y María.  (Wikipedia)

palencia_catedral_retablo_mayor_calvario_balmaseda_niJuan de Valmaseda fue uno de los principales maestros de la escultura castellana del Renacimiento, y se le considera precursor y maestro de Alonso Berruguete. Coincidió en Burgos con Felipe Vigarny y con Diego de Siloé; de estos dos maestros aprendió a tratar los pliegues de sus esculturas, las líneas curvas y las expresiones de las figuras.
Una de sus primeras obras fue en el sepulcro de los Gumiel en la iglesia de san Esteban de Burgos. En la misma ciudad se le atribuyen los relieves de las puertas de la capilla del Hospital del Rey. Dos años después marchó a Oviedo, donde colaboró en el retablo mayor de la Catedral junto a Giralte de Bruselas. También debió trabajar en León, en cuya Catedral se conserva un retablo de su mano.  No obstante, la mayor parte de su actividad se desarrolló en torno a la ciudad de Palencia.  (Wikipedia)

retablo-mayor-catedral-de-palenciaPor los datos de sus trabajos en distintos lugares, vemos que comienzan en Burgos, lugar donde aprendió de los maestros Felipe Vigarny y Diego de Siloé, realizando una de sus primeras obras en el sepulcro de los Gumiel, por tanto, pudiera ser que su familia se desplazara desde nuestra villa encartada hacia la ciudad de Burgos, siguiendo con las suposiciones, quizás descendiente de “Juan de Balmaseda, militar y cortesano que vivió en los siglos XIV y XV, repostero de los estrados del Infante de Castilla y después del Rey de Aragón, D. Fernando, que distinguió por su valor en la toma de Antequera en el año 1410.” (Balmaseda.eus)  Si el Juan de Valmaseda del que tratamos nació en el año 1487, pudiera ser un nieto del militar.

Este Juan de Valmaseda que en el año 1500 tendría 13 años, sabemos que en el año 1519 ya era un maestro y trabajó en el retablo mayor de la catedral de Palencia, realizando las figuras del Calvario que coronan el retablo, considerado como su “obra maestra”, a los 34 años.  Con el tiempo se convirtió en maestro de Alonso Berruguete.

Fue el obispo Fray Diego de Leza, Inquisidor General del Reino de Castilla
y más tarde Presidente Único del Santo Oficio (en el año 1504), quien encargó
a Juan de Valmaseda el remate del retablo mayor de la catedral de Palencia

“El artista, formado en el último gótico y autor también del retablo de San Ildefonso de la Catedral de Palencia y enriqueció la capilla del Santo Cristo de la Catedral de León con un expléndido Calvario que le encargó el arcediano Andrés Pérez de Capillas, en 1524”  (Verónica Viñas)

“En la capilla de san Ildefonso de la catedral palentina realizó otra de sus obras destacadas, el retablo del santo titular, con original empleo de la columna abalaustrada y expresivos relieves, en los que se aprecia influencia berruguetesca. Muy refinado es el panel central, con la Imposición de la casulla a san Ildefonso. Se fecha entre 1544-49.” (Wikipedia)

“Se cree que también trabajó como maestro del retablo mayor de la iglesia de santa Columba, en la localidad palentina de Villamediana; se le atribuyen algunas figuras de dicho retablo y un Ecce Homo exento, en el que se aprecia el estilo dramático y expresionista característico del maestro.”  (Wikipedia)

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Imágenes de Balmaseda 1992, hace 25 años

Cuando las fotos se hacían con negativos

En estos 25 años transcurridos (¡¡un cuarto de siglo!!) desde que realicé estas fotografías muchas cosas han cambiado, tanto a nivel personal como en el plano estético y arquitectónico en la villa de Balmaseda.  En aquellos años, las fotografías se realizaban con cámara fotográfica y con película negativa, los teléfonos se usaban únicamente para hablar y, aunque había móviles, no eran de uso mayoritario.

El cambio estético más importante ha sido el que ha transformado la Plaza de San Severino, centro de reunión de la villa, realizado a finales de los años 90.  En el año 1992 todavía existían las dos filas de plataneros que iban desde la carretera hasta el ayuntamiento y que daban sombra sobre los bancos de cemento que había junto a ellos.  Ya se habían construido las dos “isletas” pero todavía no estaba la estatua de Martín Mendía.  En la esquina de la calle Correría había tres elementos representativos: el buzón de Correos, el kiosko de Nieves y la cabina telefónica.  Los taxis de Balmaseda estaban junto a la iglesia de San Severino, cerca del Club de Jubilados, en una de sus muchas ubicaciones a lo largo de los años.

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El Puente Viejo, otro emblema de la villa, también ha tenido su cambio estético, realizado con motivo del VIII Centenario de la fundación de la villa, en el año 1999, cuando se limpió por completo toda su estructura quitando la abundante vegetación que lo cubría.  También se eliminaron los cables eléctricos que atravesaban el río Cadagua junto al puente y la torreta eléctica que estaba junto a uno de sus pilares.  Años más tarde también se restauró la casa que está adosada al puente.

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Otros cambio importantes han tenido el Frontón Municipal, construido unos años antes, donde todavía presentaba el Campo del Frontón cubierto de tierra, lugar en el que se jugaban los torneos de futbito hasta que fue cubierto de hormigón, convirtiéndolo en un aparcamiento.  Otro aparcamiento de la villa lo podemos ver en la fotografía del Paseo de La Magdalena, el del Club de Jubilados, llamando la atención las señales de tráfico adosadas a su muro indicando las distancias kilométricas a diversos lugares próximos.  Y por último, los cambios en la Plaza de San Juan presentando en la fotografía la imagen del Sagrado Corazón de María en lo alto de la torre (ahora se encuentra en una propiedad particular de la villa), la verja que  cerraba el perímetro de la plaza y la iglesia, antes de su reforma y transformación en sala de espectáculos y cine, con el nombre de Klaret Antzokia/Teatro Claret.

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